Un docente cordobés fue casa por casa para tomar la promesa a sus alumnos

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Los perros de fondo y el sonido del viento, acompañan la Aurora más emotiva que alguien pudiera interpretar el Día de la Bandera. La voz, es la del maestro David Agüero de la escuela Eloy Gómez, de Villa General Belgrano, que decidió que la pandemia no todo lo puede borrar.

En contra de los pronósticos, la promesa a la Bandera se convirtió el domingo, en un momento que 16 niños y sus familias nunca podrán olvidar. El docente, con su poncho, su guitarra y la bandera, recorrió cada casa para que la virtualidad no entibiara la tradición.

“Alta en el cielo, un águila guerrera, audaz se eleva, en vuelo triunfal, azul un ala del color del cielo, azul un ala, del color del mar…”, se escucha frente a la tranquera, mientras Leila (9) sostiene el pabellón argentino con ayuda de su mamá, porque el viento no dejaba de soplar.

 “Fue un día largo pero muy gratificante” resumió el domingo a la noche el docente de cuarto grado. Arrancó temprano y terminó a la tarde, para completar el raid que permitió que cada alumno prometiera la enseña patria, en el patio de su casa. Un ritual que en tiempos prepandémicos, se realizaba en la escuela y en grupo.

El domingo, 16 niños y niñas, prometieron la bandera a “domicilio”. En uno de los casos, se sumaron hermanitos que no lo habían hecho antes. Cada familia decidía si se plegaba o no a la propuesta, y de los 25 del curso, 14 accedieron. Sin olvidar la pandemia, por eso se realizó manteniendo las normas de distancia, uso del barbijo y de alcohol en gel.

UNA FIESTA PATRIA EN CADA CASA

Y los patios, se transformaron para recibir al maestro: banderas de tela o de papel, escarapelas, guirnaldas o globos blancos y celestes. Cada uno decidía la decoración para enmarcar la promesa.

“Ver al profesor tocando la guitarra y cantando con mi hija fue un momento muy emotivo”, señaló Diana Rearte, mamá de Leila. “Somos de Comodoro Rivadavia, nos mudamos hace seis meses, y estoy tan agradecida y sorprendida de que mi hija asista a un colegio con un profesor tan dedicado y con vocación”, agregó la mujer.

“El maestro no quería que fuera virtual, porque no era lo mismo, y la jura tenía que ser personalmente, así que salió con la bandera para la casa de sus alumnos, un genio”, apuntó Juliana, mamá de Octavio Murúa (9). Según la elección de cada estudiante, el acto cerraba con Aurora o con la marcha Mi Bandera, para entonar después de la promesa.

“No tengo palabras para expresar el agradecimiento al maestro David, estamos súper emocionados”, añadió Jorgelina Gargiulo, mamá de Tania Virgili.

“Es un maestro de alma y con el corazón en el aula, mi nene se emocionó mucho, porque además hacía dos semanas que no lo veía por la suspensión de clases, lo esperaba ansioso”, comentó Virginia, la mamá de Valentino Antúnez (9).

Sólo palabras de afecto y reconocimiento quedan entre las familias que ayer vivieron de forma muy especial la promesa de sus hijos, por el gesto de un docente que, en el valle de Calamuchita, demostró que, con ingenio y vocación, se pueden vivir momentos especiales, aún en pandemia.

* CorresponsalíaLV

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