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El verano no solo trae días largos y pasturas en crecimiento. También instala condiciones que obligan a extremar cuidados sanitarios. El calor y las lluvias frecuentes favorecen la supervivencia de la leptospirosis, una enfermedad silenciosa que afecta a los animales de producción y puede transmitirse a las personas.
Frente a este contexto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria refuerza las recomendaciones para prevenir su aparición en los establecimientos pecuarios.
Se trata de una zoonosis causada por la bacteria Leptospira interrogans, con impacto sanitario y productivo. En los rodeos, suele manifestarse cuando ya generó pérdidas: abortos, menor fertilidad o caídas en la producción.
En las personas, en cambio, puede ir desde cuadros leves hasta formas graves. ¿El punto en común? Un ambiente húmedo, animales infectados y manejos que no siempre alcanzan para cortar el ciclo de transmisión.
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