Las series se convirtieron en refugio y válvula de escape para muchas personas en tiempos difíciles. Pero algunas, como CAUGHT, buscan algo más: provocar, incomodar y hacer reír de lo que asusta. Así lo entiende Kick Gurry, el actor, guionista y director australiano que, después de tres años de trabajo, este lunes lanza su miniserie satírica en AMC en Argentina y en el resto de Latinoamérica. Gurry, que supo ganarse al público internacional con papeles en Sense8, Friends from College y Edge of Tomorrow, cruza ahora la frontera definitiva, poniéndose al frente y detrás de cámara de una comedia negra sobre la fama, la viralización y la guerra en la era de las redes. En exclusiva con Teleshow, Gurry revela cómo fue dar vida a esta propuesta.
Para este proyecto, Gurry reunió un elenco explosivo con Sean Penn, Susan Sarandon y Matthew Fox y una trama que se mueve entre el absurdo, la crítica social y el humor más filoso. En seis episodios vertiginosos, la serie plantea un interrogante que resuena en la industria: qué sucede cuando la viralidad y el espectáculo se cruzan con la política y el caos de los conflictos internacionales. El estreno de la producción marca un nuevo capítulo en la carrera de Gurry y la llegada de la ficción australiana a las pantallas latinas.

En entrevista con este medio, Gurry cuenta que parte de su entusiasmo por el estreno en Argentina y la región tiene que ver con su propia vida cotidiana. “Hay muchísimos argentinos en Bondi Beach, donde vivo. Todos los domingos, los brasileños y los argentinos tocan tambores y hacen música. Cada domingo a la tarde hay miles y miles de personas bailando, pasándola increíble. Es una parte muy especial de la cultura de Bondi. En Australia vivimos en una sociedad muy multicultural. Poder hacer una serie y compartirla con esas culturas, y tratar de devolverles un poco de nuestra magia, es una experiencia especial para mí”, asegura.
Consultado sobre cómo logró equilibrar temas tan densos como la guerra y la viralización con el humor, Gurry explica: “Mi filosofía personal siempre fue que, como seres humanos, tratamos de encontrar el humor dentro de la oscuridad en la vida real. Algunos de los momentos más graciosos que viví, y más ridículos, fueron en reuniones después de funerales. El funeral es muy triste en la iglesia, todos lloran, están angustiados. Y después vas al encuentro posterior y la gente empieza a beber, especialmente en Australia, seguro también en Argentina, y al final de la noche todo es una locura. Todos cuentan historias divertidísimas sobre la persona que murió”. Para él, la serie “no se trata tanto de equilibrar oscuridad y luz, sino de fusionarlas en una misma situación. El equilibrio es más como una receta: poner la cantidad justa de cada cosa y lograr que todo sea una sola”.


Cabe destacar que la historia sigue a cuatro soldados australianos enviados a una misión secreta en un país devastado por la guerra. Un error de identificación lo cambia todo: son capturados al ser confundidos con soldados estadounidenses, y el video de su secuestro se vuelve viral. Así, pasan de ser combatientes anónimos a celebridades internacionales, obligados a lidiar no solo con la incertidumbre y el encierro, sino también con el escrutinio global, la manipulación mediática y las consecuencias de una fama tan inesperada como peligrosa.
“El humor”, admite, “es mucho más que un recurso: es un remedio y una herramienta para atravesar el caos del mundo actual. Especialmente en este momento, donde parece que todo se está incendiando, creo que necesitamos encontrar el humor y la risa entre nosotros. Siento que las redes sociales tienen un poder corrosivo que genera indignación en mucha gente, pero yo tengo muchos grupos de mensajes y chats privados en Instagram donde solo nos mandamos cosas graciosas con mis amigos. No hablamos de nada serio. Creo que ese es el pegamento que nos une: nos gusta la gente que se ríe de las mismas cosas que nosotros. Así que tengo la esperanza de que el lunes en Argentina se rían de las mismas cosas que nosotros en Australia”, dice, con una sonrisa,

Sobre el origen de la serie, Gurry reconoce que nació de sus años como actor cerca de grandes estrellas y de su fascinación por el fenómeno de la fama. “Durante unos 20 años, como actor, estuve cerca de personas muy famosas. Tuve la suerte de hacer Edge of Tomorrow con Tom Cruise, un pequeño papel con Brad Pitt, y hace muchos años trabajé en Buffalo Soldiers con Joaquin Phoenix. Y al estar cerca, vi cómo el mundo reacciona ante ellas, tanto en la vida real como en su vida como celebridades. Sentí que tenía una mirada única, muy afortunada, sobre la fama en su punto más intenso. Pensé que era una historia que podía contar, una perspectiva propia por haber estado expuesto a ese entorno”. A eso se sumó el recuerdo de los mineros chilenos atrapados: “Vi a uno de ellos en el programa de David Letterman semanas después del rescate. Todo el mundo estaba mirando. Era un momento terrible para ellos, pero el mundo lo vivía como un espectáculo”.
El espíritu de MASH, la serie sobre médicos en la guerra de Corea, también fue una gran inspiración. “Crecí viéndola en Australia. A mis padres les encantaba. Siempre pensé que la manera en que llevaban el humor a un contexto de guerra era increíble. Los episodios que más me gustaban eran los que tenían emoción y vulnerabilidad. MASH probablemente fue la inspiración principal para CAUGHT”, cuenta.
Si tuviera que definir la serie en una palabra para el público argentino, Gurry elige una expresión bien australiana: “bonkers”. “Significa completamente desquiciado, ridículo, absurdo, no sabés qué va a pasar después, caótico. Siempre usé ‘bonkers’ para describir CAUGHT”, resume.

A lo largo de sus seis episodios, CAUGHT despliega una trama donde el absurdo y la crítica social se dan la mano. El primer episodio muestra a los soldados secuestrados llegando a un acuerdo con sus captores para grabar los videos de rehenes más elaborados del mundo. A partir de ahí, la historia escala en viralidad, con la intervención de una periodista desacreditada, mercenarios, intentos de cancelación y hasta la aparición de Sean Penn interpretándose a sí mismo.
El elenco internacional, que incluye a figuras como Penn, Sarandon, Fox y Travis Fimmel, es uno de los grandes atractivos de la serie. Para Gurry, trabajar con ellos fue “un privilegio y una oportunidad para aprender de los mejores”, y destaca que la química en el set ayudó a empujar la serie a un nivel de delirio y creatividad único.


El desembarco de CAUGHT en AMC Latinoamérica no solo expande el alcance de la ficción australiana, sino que inaugura una nueva etapa en la carrera de Gurry. La serie promete conquistar al público argentino con una mezcla de humor negro, sátira política, estrellas internacionales y una crítica feroz a la cultura de la viralidad. Frente a un mundo cada vez más caótico y polarizado, Gurry apuesta por la risa y la reflexión como antídotos y, sobre todo, como un recordatorio de que, aun en los momentos más oscuros, la comedia puede ser el mejor refugio.







