
Las autoridades judiciales de Brasil emitieron en febrero de 2026 una orden de prisión preventiva contra un ciudadano acusado de un delito de agresión sexual a un menor cometido entre 2024 y 2025 en la localidad de Corumbá de Goiás. Posteriormente, solicitaron su localización internacional a través de la red de alertas de Interpol. La detención del individuo se concretó en la provincia de Badajoz, específicamente en la localidad de Zafra, según informó la Guardia Civil a través de un comunicado recogido por varios medios españoles.
De acuerdo con el comunicado emitido por la Guardia Civil, la operación para localizar al detenido se desarrolló mediante la colaboración entre agentes de la Benemérita y autoridades policiales de Brasil. Para el intercambio de información, los efectivos españoles establecieron contacto con sus homólogos de la Policía Federal brasileña, a través del Centro de Cooperación Policial Internacional de Río de Janeiro (CCPI-RJ). Las investigaciones determinaron que el prófugo residía en la provincia extremeña, lo que permitió su localización y posterior arresto.
El medio detalló que la detención en Zafra formó parte de una operación más amplia en la que la Guardia Civil capturó también a otro prófugo, en este caso buscado desde Francia. Este segundo detenido, arrestado en Benalmádena, Málaga, tenía en vigor una Orden Europea de Detención y Entrega como resultado de su implicación en el secuestro con violencia del fundador de una empresa de monedas digitales y su esposa.
Según reportó la Guardia Civil, el individuo detenido en Málaga participó junto a un grupo de tres personas encapuchadas en un asalto armado al empresario y su mujer. La acción criminal ocurrió cuando la esposa dejaba a sus hijos en un colegio. El secuestro incluyó agresiones y actos de tortura, ya que los secuestradores amputaron un dedo del empresario con el fin de aumentar la presión durante la petición de rescate, cifrada en 10 millones de euros. La intervención de las autoridades francesas interrumpió el secuestro, permitió la liberación de las víctimas y condujo a la identificación y detención de la mayoría de los miembros del grupo, con la excepción de uno que logró huir a España.
El instituto armado explicó que la búsqueda del prófugo se centró en Valencia, donde residía con su pareja y un amigo, manteniendo un bajo perfil y alojándose en apartamentos alquilados por internet. Para evitar rastros electrónicos, utilizaban la tarjeta de crédito de una cuarta persona en sus pagos. Posteriormente, migraron a Sevilla para convivir con familiares y más tarde se desplazaron por Cádiz, hasta su asentamiento en Benalmádena.
La Guardia Civil precisó que el dispositivo de detención, traslado y custodia del detenido en Málaga hasta los juzgados de Fuengirola requirió un amplio despliegue operativo, debido tanto a la peligrosidad del individuo como a la posibilidad de una tentativa de rescate por parte de la organización criminal a la que pertenecía. Los dos arrestos respondieron a solicitudes expresas de cooperación internacional, en cumplimiento de las órdenes que reclamaban la entrega de ambos individuos a las autoridades de sus respectivos países, tal como publicó la fuente oficial del cuerpo policial español.







