
La mañana del 24 de marzo, el Aeropuerto Internacional de Filadelfia se convirtió en el escenario de un evento extraordinario: una fila continua de cheesesteaks de 366 metros recorrió los conectores B y C y estableció un nuevo récord mundial. Más de 100 empleados y voluntarios participaron en la preparación y ensamblaje de los sándwiches, que se presentaron para la certificación oficial de Guinness World Records.
Este hito resaltó el valor del plato local y también tuvo un carácter de gesto a la comunidad: tras la validación, la totalidad de los cheesesteaks se distribuyó entre trabajadores del aeropuerto, en especial al personal de seguridad, muchos de los cuales llevaban semanas sin cobrar por un cierre parcial del gobierno.
Un récord de 366 metros que rinde homenaje a la ciudad
El desafío requirió 450 kilogramos de carne y 102 kilogramos de salsa de queso, cifras que ejemplifican la magnitud del evento. La fila, alineada con precisión para cumplir los requisitos del récord, celebró no solo la receta, sino la identidad de Filadelfia.

Dana Krawchuk, gerente de marketing y experiencia del pasajero del aeropuerto, afirmó a CBS News, la cadena nacional estadounidense, que el aeropuerto es la entrada principal para miles de visitantes. “Queríamos empezar a lo grande”, indicó, destacando que ningún otro punto de la ciudad reúne tantas opciones de cheesesteaks en un solo lugar.
Restaurantes unidos para lograr el desafío
Restaurantes como Chickie’s & Pete’s, Geno’s Steaks, Jim’s South St. Famous Cheesesteaks, Passyunk Steaks y Tony Luke’s participaron activamente en la preparación. Cada uno aportó empleados y materia prima para ensamblar 1.291 sándwiches, alineados sin interrupciones para cumplir las normas de Guinness World Records.
El representante de Guinness World Records, Michael Empric, validó el evento. Recorrió los más de 366 metros de cheesesteaks y confirmó que cada porción estuviera en contacto directo con la siguiente, requisito indispensable según el reglamento de este tipo de marcas.
Acción comunitaria en tiempos de incertidumbre
La jornada incluyó un gesto de apoyo. En el contexto de un cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, muchos empleados de la TSA y del aeropuerto no habían recibido su salario durante semanas. El reparto de los cheesesteaks entre los trabajadores fue un acto de reconocimiento a su labor.

Pete Ciarrocchio, director ejecutivo de Chickie’s & Pete’s, resaltó especialmente esa parte del evento:
“Romper el récord mundial siempre es genial… Pero una de las cosas que más disfruté hoy fue alimentar a la TSA con los cheesesteaks porque esta ciudad es la Ciudad del Amor Fraternal y estas personas trabajan sin cobrar. Sin ellos, nadie podría estar aquí en este aeropuerto”, declaró a Philadelphia Inquirer.
Logística y ambiente festivo en la terminal
La organización de la fila de 366 metros exigió una logística precisa. Más de 100 personas participaron en el armado y el proceso completo tomó aproximadamente una hora. Los transeúntes, empleados y pasajeros presenciaron el montaje, que transformó la terminal en una fiesta gastronómica.
Las imágenes del récord y la posterior entrega de los sándwiches se difundieron en redes sociales, generando apoyo y orgullo local. El evento formó parte de una semana temática con actividades y promociones sobre el cheesesteak, dentro del programa gastronómico habitual del aeropuerto.
Repercusión nacional y proyección internacional
La repercusión del récord trascendió los límites de Filadelfia. Medios nacionales informaron sobre la magnitud del evento y resaltaron la respuesta solidaria de la comunidad aeroportuaria.
Diversos portales internacionales también se hicieron eco del logro, lo que aportó visibilidad al aeropuerto y reforzó la imagen gastronómica de la ciudad.

Tanto residentes como turistas celebraron la hazaña en las redes sociales. Muchos compartieron fotos y comentarios de orgullo, lo que fortaleció el sentido de pertenencia local. El aeropuerto y los restaurantes participantes recibieron mensajes de felicitación y consultas de visitantes interesados en probar el clásico sándwich.
Los organizadores y trabajadores del aeropuerto destacaron el ambiente de colaboración que se vivió durante la jornada.








