
Durante la sesión de control al gobierno en el Congreso, la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, aludió a la invasión de Irak de 2003 para interpelar directamente al Partido Popular (PP) respecto a su postura actual frente a los conflictos armados y la implicación española en ellos. Según informó Europa Press, Montero hizo referencia a las conocidas justificaciones que se emplearon entonces, preguntando si el PP mantiene su respaldo a la posición que defendió el expresidente José María Aznar, y cuestionó si “ya han encontrado las armas de destrucción masiva” que sirvieron como argumento para desencadenar aquella guerra. Este planteamiento llegó tras una escalada de reproches cruzados que dominó la intervención parlamentaria, en la que la vicepresidenta acusó a los dirigentes de la oposición de trivializar con bromas y comentarios el alcance de las consecuencias humanas y económicas de la actual crisis en Oriente Próximo, tildando de “ilegal” la situación y recalcando su severidad para las poblaciones más vulnerables.
El medio Europa Press detalló que los intercambios verbales arrancaron después de que Ester Muñoz, portavoz del grupo popular en la Cámara Baja, dirigiera críticas al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, apodándolo “Mr Wonderful”. Muñoz basó este mote en la respuesta simbólica del presidente a la guerra, señalando que la producción de chapas y pegatinas con consignas pacifistas había primado sobre la protección efectiva de la ciudadanía frente a los efectos del conflicto. Muñoz afirmó: “No a la guerra, dice Mr Wonderful, pero han mandado un buque de guerra a la guerra a un país que no es OTAN sin pedir permiso a esta Cámara. No a la guerra, dice Mr Wonderful, pero han metido 1.300 millones de euros la semana pasada al Ministerio de Defensa”. La diputada del PP también aprovechó su turno para criticar la ausencia en la sesión de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y para señalar la inesperada presencia del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien solo apareció cuando, según ella, ya no era posible plantearle preguntas.
Europa Press reportó que, a lo largo de la intervención popular, Muñoz acusó a los miembros del Ejecutivo de hipocresía y de “cobardía”, declaraciones insertadas en una estrategia de oposición que busca ligar las decisiones del gobierno en materia de defensa y política internacional con supuestos gestos de cara a la galería, como el uso de símbolos pacifistas en clave propagandística.
Al responder, Montero elevó el tono al acusar al PP de “banalizar” el sufrimiento derivado del conflicto internacional, señalando que las consecuencias recaen principalmente en “las personas vulnerables o las personas trabajadoras”. Apuntó que hacer “chistes” y “chascarrillos” acerca de la guerra evidencia, según sus palabras, el “desnorte que tiene el PP en relación con la política internacional”. La vicepresidenta defendió que, si desde la oposición no se plantean soluciones para los desafíos que afrontan los ciudadanos, al menos debería evitarse abonar problemas “apoyando una guerra ilegal” o generando inestabilidad política al convocar elecciones, una referencia indirecta a las estrategias del PP en el contexto parlamentario actual.
El rifirrafe prosiguió con nuevas acusaciones de la portavoz popular, quien pidió abiertamente al Gobierno abandonar lo que denominó “actitud pueril” y dejar de “hacer el ridículo”. Muñoz reforzó la idea de un rechazo generalizado a la guerra, a la vez que subrayó su descontento con lo que considera incoherencia del Ejecutivo: “Toda España está en contra de la guerra. Lo que no queremos es su gobierno ni su hipocresía”.
Según detalló Europa Press, la confrontación verbal alcanzó otro punto de tensión cuando Montero mencionó la herramienta ‘Hodio’ —iniciativa gubernamental dedicada a monitorizar discursos de odio— en referencia a declaraciones del secretario general del PP, Miguel Tellado. Tellado sostuvo que “odio es sin h”, pero añadió que “hedor como hipocresía sí empieza con esa letra”, replicando a Montero y prolongando el cruce de descalificaciones.
La vicepresidenta retomó a continuación la acusación sobre los ataques personales que, desde su perspectiva, dirige el PP contra los miembros del Gabinete, y volvió a insistir en la gravedad del conflicto actual. Aprovechó para recordar el aniversario de los atentados del 11 de marzo (11M), señalando que la sociedad española no ha olvidado lo que describió como “mentiras” del Partido Popular, tanto en lo relativo a las armas de destrucción masiva como a la autoría de los atentados de 2004.
El medio Europa Press apuntó que Montero cerró su argumentación alertando sobre los riesgos de convertir el debate sobre conflictos armados en objeto de enfrentamientos partidistas y emisiones de mensajes simplistas. Subrayó la necesidad de empatía y de aportar soluciones concretas, en vez de buscar rédito político mediante críticas y sarcasmos sobre la gestión gubernamental frente a la crisis internacional.
En el conjunto del intercambio, las posiciones quedaron marcadas por la acusación de uso instrumental del conflicto en Oriente Próximo por parte de la oposición, así como por reproches sobre la ausencia de consenso y el desacuerdo sobre el impacto real y la respuesta del Ejecutivo ante los efectos de la guerra. Europa Press informó que los representantes populares mantuvieron su denuncia sobre la falta de respuestas efectivas y la supuesta incoherencia en el manejo del envío de material y recursos militares, insistiendo en la contradicción entre la retórica pacifista y las decisiones concretas de acción exterior.
Fuentes parlamentarias recogidas por Europa Press resaltaron que este episodio representa la continuación de una tendencia de confrontación entre los dos principales partidos sobre la política internacional del gobierno y la utilización de los acontecimientos globales como argumento en la contienda política interna.








