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En el extremo más austral de la Tierra, lejos de ciudades y caminos, existe una iglesia que desafía todas las convenciones. No fue levantada con ladrillos ni madera, sino excavada directamente en el hielo. Se trata de la Capilla de Nuestra Señora de las Nieves, considerada el templo religioso más sureño del planeta, sin importar la confesión.
La capilla se encuentra en la Base Belgrano II, una estación científica argentina ubicada en la Antártida. Allí vive de manera permanente una dotación reducida de investigadores -alrededor de doce personas- que permanecen en el lugar durante todo el año, enfrentando temperaturas extremas, aislamiento y condiciones ambientales severas.
Aunque suele asociarse con el Polo Sur, la capilla no está ubicada exactamente en ese punto geográfico. Se encuentra a más de 800 millas de distancia, pero aun así ostenta el récord de ser el sitio de culto más austral del mundo. Su interior fue excavado dentro de una cueva de hielo permanente, como parte de un sistema de túneles tallados manualmente, en un entorno donde cualquier error puede resultar crítico.
La elección de construir bajo el hielo no fue casual. La historia de la presencia argentina en la región explica esta decisión. La primera Base Belgrano, levantada en la década de 1950, debió ser abandonada cuando se comprobó que el hielo sobre el que se asentaba no era estable. En un continente donde el 98% de la superficie está cubierta de hielo, hallar suelo firme es una excepción.
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