Con una colección de más de 600 discos y una vida ligada a la comunicación, el publicista y melómano impulsa encuentros denominados Vinilos Night, donde la música es el puente generacional y el teléfono celular queda en el olvido. Esto sucede en un mundo regido por Spotify y la inmediatez de las redes. sociales, propone un retorno a lo tangible para recuperar la experiencia de compartir un momento, un sonido analógico y una narrativa común.
Daniel Collinet lleva la música en su ADN. Empezó a los 14 coleccionando cassettes, luego vinilos y CD, materiales que hoy atesora en sus versiones originales de hace cuatro décadas.
IDENTIDAD
Aunque su carrera profesional transitó por el marketing, la publicidad y los medios de comunicación, siguiendo el legado de su padre, la música siempre fue su cable a tierra.
«Yo no soy DJ de proesión, soy un apasionado que escucha música en su casa y un día decidió compartilarla», explicó. Así fue que Vinilos night nació casi por azar en una biblioteca el año pasado y hoy se expande a bares y restaurantes bajo un formato de café concert o bar de escucha.
DESCONEXIÓN
Para Daniel, el soporte físico marca la diferencia, no solo por la calidad del sonido, al que define como sentir algo diferente sino por el ritual que impone. En sus eventos, ha notado un fenómeno que considera extraordinario: la gente deja de tocar el teléfono durante las horas que dura el evento.
«La principal virtud de estos encuentros es que la gente se vuelve a conectar. No están pensando en otra cosa, van a compartir, a escuchar o a conversar. Es un refugio frente a la vida digital», reflexionó Collinet.
PUENTE
Lejos de cerrarse en la nostalgia, Daniel utiliza la música como lenguaje con sus hijos. En la actualidad existe un intercambio constante: él les muestra los clásicos con los que creció, la música de la vuelta de la democracia, el rock nacional, Soda Stereo o U2, y ellos lo mantienen al tanto de lo que se encuentra ahora en tendencia.

Esta dinámica se traslada a sus noches de música, donde jóvenes que nunca vieron un tocadiscos en funcionamiento se acercan sorprendidos. «Me doy cuenta de que música logra una conexión que hoy todos decimos que falta. Ver a chicos de la edad de mi hija disfrutando de canciones de los 80 o los 90 y por el clima que se genera es como tocar el cielo con las manos», describió.
COLABORACIÓN
Con su mirada marketinera, Daniel no ve sus presentaciones como un show individual, sino como una sociedad con los gastronómicos locales.
«Yo no vengo a decir soy yo. Vengo a laburar con el dueño del bar para que esa noche se llene, para que la gente conozca su producto. Si al lugar le va bien, nos va bien a todos», reflexionó.
LO QUE VIENE
Por el momento, piensa llevar la experiencia a escenarios más grandes y publicar textos vinculados con vivencias personales y canciones.
La entrada La revancha del vinilo: Daniel Collinet y su «cruzada analógica» se publicó primero en Diario El Libertador de Corrientes.
Con una colección de más de 600 discos y una vida ligada a la comunicación, el publicista y melómano impulsa encuentros denominados Vinilos Night, donde la música es el puente generacional y el teléfono celular queda en el olvido. Esto sucede en un mundo regido por Spotify y la inmediatez de las redes. sociales, propone […]
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