Las armas importadas, «cruciales» en la guerra de Irán: aviones de EEUU para Israel, misiles de Teherán para Hezbolá

marzo 22, 2026

Una disminución significativa en la importación de armamento ruso hacia Oriente Próximo caracteriza el panorama actual de transferencias militares en la región, mientras que Moscú se mantiene como el único proveedor importante de armas para Irán durante la última década. Según informó Europa Press, el flujo internacional de armas ha incidido de forma sustancial en la intensificación del conflicto en Oriente Próximo, dotando a Israel de mayores recursos ofensivos gracias a aviones estadounidenses, y facilitando a Irán el suministro de equipos avanzados a sus aliados regionales.

De acuerdo con datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), recopilados por Europa Press, cerca del 26% de todas las transferencias internacionales de armamento pesado en los últimos cinco años tuvieron como destino Oriente Próximo. Esta proporción se dirigió mayoritariamente a los Estados árabes del Golfo, entre los que destacan Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. Por otra parte, Israel figura como el decimocuarto principal importador de sistema bélico a nivel mundial entre 2021 y 2025, según el investigador Zain Hussain del SIPRI, y su suministro se concentra principalmente en tres estados: Estados Unidos contribuyó con el 68% de las importaciones israelíes durante ese periodo, seguido por Alemania con el 31% e Italia con un 1,3%.

Europa Press recogió las declaraciones del investigador de SIPRI, quien detalló que el arsenal israelí depende de manera notoria de estas adquisiciones extranjeras, particularmente de origen estadounidense, lo que abarca toda su flota de aviones de combate en servicio activo. Estos aviones, entre los que se incluyen modelos como F-35, F-16 y F-15, han tenido un papel relevante en ataques de largo alcance tanto sobre territorio iraní como en operaciones sobre Líbano, siempre equipados con misiles y bombas que también proceden en gran parte de Estados Unidos.

Poniendo la atención en Irán, el país presenta un perfil distinto como importador de armas. Según publicó Europa Press, Irán solo representó el 0,2% de las adquisiciones de armamento en la región y menos del 0,05% de las compras mundiales entre 2021 y 2025. Hasta mediados de los años 2000, China y Rusia sostenían la capacidad militar iraní a través del suministro de sistemas armamentísticos; no obstante, la imposición de un embargo progresivamente más severo por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 2006 obligó a Teherán a fortalecer su industria doméstica, centrada sobre todo en misiles y drones. El embargo expiró en 2020, pero Irán realizó escasas adquisiciones desde entonces, lo que se atribuye, según el especialista de SIPRI, tanto al alto grado de autosuficiencia alcanzado como a la desconfianza respecto a proveedores internacionales. El embargo se restableció en 2025.

La agencia Europa Press reportó que Estados Unidos encabeza el ranking de proveedores a Oriente Próximo en el periodo reciente, alcanzando una cuota del 54% de las transferencias de armas, mientras que Europa, con aportes principales de Italia (12%), Francia (11%) y Alemania (7,3%), mantiene una posición relevante. Rusia, que hasta años atrás era el segundo mayor exportador a la región, experimentó una caída del 98% en sus suministros: limitó sus transferencias al 0,3% de las importaciones regionales entre 2021 y 2025 y ninguno de los estados árabes del Golfo realizó adquisiciones a ese país en ese lapso, aunque Moscú sí proporcionó sistemas relevantes a Irán durante la última década.

En relación con los enfrentamientos, las armas foráneas han sido determinantes tanto para el desarrollo ofensivo como para la protección frente a ataques en el contexto de la escalada bélica reciente. Europa Press transmitió el análisis de Hussain indicando que la dependencia de Israel de aviones y misiles estadounidenses resulta esencial para sus ataques aéreos sobre Irán y Líbano, mientras que las fuerzas armadas estadounidenses emplean esencialmente armamento producido en el territorio nacional. Irán, por su parte, recurre fundamentalmente a su propio complejo industrial, pues los sistemas adquiridos en el exterior, incluyendo la defensa aérea y aeronaves rusas, han mostrado una eficacia limitada ante incursiones israelíes y estadounidenses.

Frente a la amenaza que representan ataques con misiles y drones originados en Irán, los estados del Golfo Pérsico —como Bárein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos— han optado por reforzar sus capacidades defensivas con sistemas adquiridos a empresas estadounidenses. Entre estos destacan los sistemas Patriot y THAAD, diseñados específicamente contra misiles balísticos, y diversas plataformas antiaéreas destinadas a contrarrestar tanto drones como misiles de crucero. El experto de SIPRI añadió a Europa Press que estos estados mantienen además arsenales considerables de aviones de combate modernos listos para empleo ofensivo, a pesar de no emplearlos aún en las hostilidades actuales.

El suministro de armas no solo se circunscribe a los estados, sino también a grupos armados aliados en la región. Según indicó Europa Press citando a Hussain, Irán sostiene relaciones de suministro clandestino con Hezbolá en Líbano y con los hutíes en Yemen, lo que complica obtener detalles precisos debido a los embargos vigentes y al intento deliberado de evitar la interceptación de estos cargamentos. Entre 1989 y 2023, el SIPRI documentó envíos de misiles antitanque, lanzadores tierra-aire, drones de reconocimiento, lanzacohetes múltiples y misiles portátiles a Hezbolá. Para los hutíes, las evidencias entre 2020 y 2023 incluyen transferencias de misiles antibuque, misiles tierra-aire, drones de ataque unidireccionales y aparatos de reconocimiento. Con estos recursos, los hutíes han logrado atacar rutas marítimas internacionales e incluso disponen de misiles que pueden alcanzar territorio israelí, según los registros del centro de estudios, consignó Europa Press.

Europa Press recogió la perspectiva del investigador sénior del SIPRI Pieter Wezeman, quien anticipó que la guerra de Irán probablemente incremente la demanda de armamento, generando presión tanto en la provisión como en la entrega de sistemas previamente pedidos. Los países que toman parte en el conflicto, así como los que resultan directamente atacados por Irán o Israel, estarían en proceso de reabastecimiento y refuerzo de sus reservas militares. En opinión de Wezeman, es razonable suponer que Washington disminuirá la exportación de determinadas armas —misiles de precisión, bombas guiadas, drones y misiles antiaéreos— priorizando su propio equipamiento y la reposición de inventarios estadounidenses antes de contemplar nuevas ventas internacionales.

La previsión sobre la preferencia internacional por sistemas de defensa aérea estadounidenses, israelíes y europeos se fundamenta en la eficacia que estos han evidenciado tanto en caso de Ucrania como en la defensa de Israel y de los países del Golfo desde finales de 2023. A pesar de su costo elevado, la demanda de estos sistemas se proyecta al alza, según alertó Wezeman en sus valoraciones compartidas por Europa Press.

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