
Las tarifas eléctricas en los hogares de Estados Unidos experimentarán un incremento promedio de 8,5% durante el verano, entre junio y septiembre, con un costo estimado de USD 778, según la previsión de la National Energy Assistance Directors Association citada por The New York Times.
Este aumento responde tanto a la actualización de redes eléctricas como a la intensificación del consumo por temperaturas elevadas y el crecimiento de los centros de datos para inteligencia artificial, lo que impacta directamente en el bolsillo de los consumidores.
En el sur del país, el ajuste será más pronunciado. Florida, Georgia y las Carolinas enfrentarán un aumento del 13,5%, alcanzando los USD 860 por temporada, mientras que Texas y Oklahoma verán un alza del 11,5% hasta USD 924. Estos incrementos reflejan la presión que ejerce el uso intensivo del aire acondicionado debido al clima, lo que agrava la carga económica en estas regiones.
El costo de la electricidad supera el ritmo de la inflación general. El alza de precios combinada con picos de consumo derivados del calor extremo genera una situación de costos persistentemente elevados en la climatización estival, de acuerdo con las explicaciones de la National Energy Assistance Directors Association.

Factores globales y locales que influyen en los precios
El conflicto en Irán provocó un repunte de los precios globales del combustible, aunque no tuvo un impacto directo en el abastecimiento de gas natural, principal fuente para la generación eléctrica en Estados Unidos.
Kenneth Medlock, director sénior del Center for Energy Studies de Rice University, indicó al medio estadounidense que los precios internos del gas natural no se vieron afectados por la crisis en Oriente Medio. No obstante, Trevor Higgins, vicepresidente sénior de energía y medioambiente en el Center for American Progress, advirtió que una prolongación de la guerra podría incrementar la exposición a la volatilidad de precios.
Actualmente, 1 de cada 6 hogares estadounidenses mantiene deudas en sus facturas de energía, de acuerdo con la asociación citada. Tanto propietarios como inquilinos pueden recurrir al Low Income Home Energy Assistance Program, un programa federal distribuido por los estados en función de los ingresos y la composición familiar.
El umbral de elegibilidad suele fijarse en el 150% del nivel de pobreza federal, lo que equivale a USD 49.500 anuales para una familia de cuatro integrantes, detalló Mark Wolfe, director ejecutivo de la asociación.
Recomendaciones para reducir el impacto en la factura
Para contrarrestar el impacto económico, la principal recomendación es reducir el consumo energético. Mark Wolfe resumió ante The New York Times que “la mejor forma de reducir la factura de energía es consumir menos”.
Acciones de bajo costo, como sombrear ventanas, instalar burletes y cambiar los filtros de aire, pueden mejorar la eficiencia del sistema de climatización. Shelby Gatlin, directora ejecutiva de la Residential Energy Services Network, enfatizó que el cambio de filtros, con un coste aproximado de USD 15, tiene un efecto inmediato, ya que un filtro sucio obliga al sistema a trabajar en exceso y eleva el consumo eléctrico.

La revisión previa del aire acondicionado es fundamental para evitar fallas costosas durante los picos de temperatura. Ana Maria Carreño, responsable del programa climático de CLASP, recomienda comprobar los niveles de refrigerante y ajustar el sistema antes del verano.
Además, la especialista aconsejó optar por electrodomésticos certificados con el sello azul Energy Star, indicador de eficiencia energética. Carreño subrayó que, pese a intentos de eliminación, el programa sigue vigente.
Antes de invertir en un nuevo sistema de aire acondicionado, Gatlin sugiere verificar la estanqueidad de los ductos, ya que una vivienda con fugas puede desperdiciar la inversión.
Existen pruebas específicas para detectar fugas, y la red ofrece listados de técnicos certificados. Además, cada estado puede ofrecer reembolsos para mejoras de eficiencia, aunque los criterios y montos varían.
Sistemas y hábitos para una mayor eficiencia energética
Los sistemas de aire acondicionado de ventana, aunque económicos, resultan menos eficientes. Para optimizar su funcionamiento, Carreño recomendó instalarlos a la sombra y mantener los filtros limpios.
En viviendas sin aire acondicionado, el uso de ventiladores puede ser eficaz si se apagan en ausencia de personas, dado a que su función es facilitar la evaporación del sudor y la sensación de frescura.
El rango de temperatura recomendado para el termostato en verano se sitúa entre 21 y 25°C (70 a 78°F) con personas presentes, y hasta 25°C (78°F) cuando no hay ocupantes. Por cada grado adicional dentro de ese margen, puede lograrse un ahorro de aproximadamente 3% en la factura eléctrica, según la asociación de directores de energía.

Innovaciones con asistencia estatal frente al aumento de tarifas
La incorporación de paneles solares portátiles tipo “plug-in”, conocidos como “balcon solar”, comienza a reconocerse en Estados Unidos, en línea con una tendencia ya consolidada en Europa. Estos sistemas, compuestos por paneles y un inversor portátil, permiten una instalación temporal y portabilidad al mudarse, beneficiando tanto a propietarios como a inquilinos.
El costo inicial ronda los USD 2.000 y el ahorro varía según el clima y las tarifas locales. Utah fue el primer estado en aprobar esta modalidad para 2025, según Jennifer Eden, directora asociada de Utah Clean Energy. Otros estados como Maine y Virginia siguen esta tendencia, y más de una docena evalúan iniciativas similares, de acuerdo con la organización Bright Saver.
Frente a dificultades para afrontar los pagos, la mitad de los estados ofrece asistencia adicional durante el verano, aunque los requisitos y fondos asignados difieren. El Departamento de Energía centraliza la información sobre contactos regionales y alternativas de apoyo para familias afectadas.

Las estrategias para enfrentar el aumento de las tarifas eléctricas en Estados Unidos combinan mejoras tecnológicas, cambios conductuales y acceso a programas de ayuda estatales y federales.
Expertos y organismos insisten en la importancia de revisar la eficiencia en el consumo y aprovechar los recursos disponibles para compensar el impacto económico del alza en los costos energéticos.




