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Mattel dio un nuevo paso en su estrategia de diversidad e inclusión con el lanzamiento de la primera muñeca Barbie con autismo, un producto que busca ampliar la representación dentro del universo de juguetes y reflejar experiencias reales de niñas y niños en el espectro.
La iniciativa fue desarrollada junto a la Autistic Self Advocacy Network (ASAN), una organización dirigida por y para personas autistas, que aportó su mirada y experiencia para asegurar una representación respetuosa y significativa. El objetivo principal del proyecto es ofrecer una imagen más auténtica del espectro autista y, al mismo tiempo, sumar opciones inclusivas que fomenten el juego diverso desde edades tempranas.
La muñeca incorpora características específicas pensadas desde una perspectiva sensorial y comunicacional. Cuenta con articulación en codos y muñecas, lo que permite reproducir gestos manuales y favorece la estimulación durante el juego. Incluye además un fidget spinner, un recurso habitual como salida sensorial que ayuda a reducir el estrés y mejorar la concentración.
Entre los accesorios se destacan unos auriculares con cancelación de ruido, diseñados para disminuir la sobrecarga sensorial, y una tableta de Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA), que funciona como apoyo para distintas formas de comunicación. El diseño general también fue concebido para ser sensorialmente sensible, minimizando el contacto entre la tela y la piel.




