El escritor británico Julian Barnes, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026

junio 10, 2026

Un ejecutivo senior de citizenM se sienta relajado en un entorno moderno.

“Una visión lúcida, cálida y compasiva del ser humano”, así definía el jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2026 que ha anunciado al escritor Julian Barnes Así lo señaló al comienzo de la reunión el presidente del jurado, el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, que, sin desvelar ninguna candidatura, destacó la presencia de autores muy populares y de otros menos conocidos, cuya obra podría proyectar la concesión del premio.

La noticia llega en un momento simbólicamente preciso. Barnes publicó en enero de 2026, coincidiendo con su octogésimo cumpleaños, Departure(s), un libro que el propio autor ha descrito como “mi última obra, mi partida oficial, mi conversación final con el lector”. Que el jurado del Princesa lo elija ahora no es casualidad: es el tipo de justicia poética que el propio Barnes, lector voraz de Flaubert y Chéjov, sabría apreciar.

Entre las propuestas, apuntó una notable presencia de la literatura hispanoamericana, incluidos “siete maestros españoles de primera línea”, así como autores chinos, japoneses o indios, además de una distribución “razonablemente equilibrada” entre hombres y mujeres, “hay cinco o seis autoras extraordinarias”, dijo. “Si queremos ser exóticos, podemos ser exóticos. Si queremos ser castizos, podemos ser muy castizos. Si queremos ser muy amantes de la igualdad de género y que le toque este año a una mujer, lo podríamos hacer con garantía de que elegimos muy bien”, subrayó el director de la RAE. En sus 45 ediciones, el galardón, concedido cuatro veces de forma compartida, distinguió a diez mujeres -dos en las veinte primeras convocatorias- y, con 23 nacionalidades premiadas, recayó en España 18 veces; ocho más en ámbito hispanomericano -incluido el pueblo de Puerto Rico por su defensa del español- y seis en Estados Unidos, tres en Canadá, dos en Francia y dos en México, entre otros.

Imagen de 'Elizabeth Finch', una de las novelas más destacadas de Barnes

De lexicógrafo a arquitecto de la novela moderna

Barnes nació en Leicester el 19 de enero de 1946 y se formó en el Magdalen College de Oxford, donde se graduó con honores en 1968. Sus primeros años profesionales los pasó como lexicógrafo para el suplemento del Oxford English Dictionary, un detalle biográfico que no es anecdótico: en él se adivina al escritor que sería, obsesionado con la precisión de las palabras, con lo que significan y con lo que ocultan. Su debut novelístico llegó en 1980 con Metroland, pero fue El loro de Flaubert (1984) el libro que lo instaló en el mapa de la literatura mundial. Esa novela —inclasificable mezcla de biografía, ensayo y ficción— fue finalista del Booker Prize y ganó el Prix Médicis en Francia, país al que Barnes está unido por una devoción literaria y cultural que recorre toda su obra.

Si hay una constante en Barnes es la desconfianza hacia las certezas. Sus novelas no resuelven: interrogan. El sentido del final (2011), con la que ganó el Man Booker Prize —el galardón más prestigioso de las letras británicas—, es un ejercicio magistral sobre cómo la memoria traiciona y reescribe el pasado. Su protagonista, un hombre ya anciano, descubre que su versión de su propia historia juvenil es profundamente falsa. En poco más de 150 páginas, Barnes desmonta la idea de que somos narradores fiables de nuestras propias vidas. Esa misma inquietud recorre El ruido del tiempo (2016), su aproximación a la figura del compositor Dmitri Shostakóvich atrapado entre el arte y el terror estalinista, y La única historia (2018), una novela sobre el amor y sus consecuencias narrada en tres tiempos gramaticales distintos —un truco formal que en sus manos resulta demoledor.

Pocos escritores británicos han sido tan celebrados en Francia como Barnes. Fue nombrado Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres en 1988, Officier en 1995 y Commandeur en 2004, la máxima distinción en ese escalafón. Su fascinación por la cultura francesa —de Flaubert a Montaigne, de la pintura impresionista a la gastronomía— no es el capricho de un anglófilo invertido, sino una forma de mirar su propia tradición desde la distancia productiva del extranjero.

Julian Barnes, premio Princesa de Asturias de las Letras

Una despedida que es también un testamento

Departure(s), su último libro, cierra el círculo. Escrito con la conciencia de quien sabe que habla por última vez, el volumen regresa a sus obsesiones de siempre —la mortalidad, el tiempo, el recuerdo— pero con una serenidad nueva. No la resignación del que se rinde, sino la claridad del que ha llegado a algún sitio. El Premio Princesa de Asturias encuentra así a un Barnes que ha convertido su propio final en materia literaria. Hay en eso una coherencia admirable: el escritor que durante 44 años exploró cómo los seres humanos se enfrentan a la pérdida y al olvido termina enfrentándose, con la misma honestidad, al suyo propio.

Además de a Mendoza en 2025, en las ediciones más recientes el Premio Princesa de Asturias de las Letras fue para la poeta, ensayista y política rumana Ana Blandiana (2024); el escritor y traductor japonés Haruki Murakami (2023); el dramaturgo español Juan Mayorga (2022); el escritor, guionista y realizador francés Emmanuel Carrère (2021), y la poetisa, ensayista, traductora y profesora canadiense Anne Carson (2020). De la nómina de galardonados forman parte también autores como los estadounidense Philip Roth, Paul Auster o Arthur Miller; el mexicano Carlos Fuentes; el colombiano Álvaro Mutis; el peruano Mario Vargas Llosa y escritores españoles como Francisco Umbral, Antonio Muñoz Molina, Camilo José Cela, Ángel González, Miguel Delibes o José Hierro.

El de las Letras es el penúltimo de los ocho galardones en fallarse este año a la espera de que el 17 de junio se dé a conocerse al ganador de la categoría de la Concordia. Ya han sido distinguidos Patti Smith (Artes); Studio Ghibli (Comunicación y Humanidades); David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer (Investigación Científica y Técnica); la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Cooperación Internacional); Timothy Garton Ash (Ciencias Sociales) y Leo Messi (Deportes).

NOTICIAS RELACIONADAS